Jamás me hubiese imaginado que volvería a emigrar siendo adulta. Y, si te soy sincera, esta segunda vez ha sido mucho más difícil que la primera. No sé si será por la edad, por las experiencias que una va acumulando o porque, con los años, empiezas a cuestionarte cosas que antes simplemente aceptabas.

Hay días en los que me detengo a pensar en las decisiones que he tomado, en los lugares que he dejado atrás y en todo lo que he cambiado desde entonces. ¿Sabes? A veces me sorprende cómo puede cambiar tanto nuestra vida sin que apenas nos demos cuenta.

Pero, independientemente de esos momentos de reflexión, soy feliz. Y ahora, después de cinco años viviendo en Suiza, me doy cuenta de algo que me parece bastante curioso: tengo tres lugares a los que puedo llamar hogar.

Ecuador, donde están mis raíces; España, donde crecí y viví buena parte de mi vida; y Suiza, donde sigo construyendo mi presente. Tres países, tres etapas y tantas versiones de mí misma que, a veces, hasta yo necesito detenerme para reconocerlas.

Y creo que precisamente de ahí nace este pequeño diario. De las ganas de compartir contigo algo más personal, más íntimo, más mío. No necesariamente grandes acontecimientos, sino recuerdos, encuentros, pensamientos y experiencias que, por alguna razón, han dejado huella en mí.

Habrá historias que tengan que ver con mi vida en Suiza, otras que me lleven de vuelta a mis raíces o a esos lugares que alguna vez llamé hogar. Y seguramente habrá alguna que otra reflexión sobre esas contradicciones que tenemos los que hemos vivido en diferentes países. ¡Porque créeme que yo tengo unas cuantas!

No sé exactamente qué forma irá tomando este espacio con el tiempo. Y, ¿sabes qué? Tampoco quiero preocuparme demasiado por eso. Por ahora, solo quiero tener un rincón donde escribir con libertad, sin necesidad de encontrar siempre una conclusión o una enseñanza detrás de cada experiencia.

Así que, si has llegado hasta aquí, gracias por dedicarme unos minutos de tu tiempo. Espero que disfrutes acompañándome en estas pequeñas historias tanto como yo disfruto contándotelas.

Bis bald!